Diabetes Tipo I y II
Dr. Jorge Luis Salazar - Endocrinólogo quito
Manifestaciones cutáneas del hipotiroidismo en adultos
Introducción
El hipotiroidismo es una condición causada por un déficit de hormonas tiroideas (principalmente tiroxina, T4) que produce un enlentecimiento global del metabolismo. Es un trastorno endocrino relativamente frecuente, afectando aproximadamente al 5% de la población (y hasta 8% si se incluyen casos leves o subclínicos)[1]. Aunque suele recordarse por síntomas generales como fatiga, aumento de peso o intolerancia al frío, el hipotiroidismo también tiene un impacto notable en la piel y sus anejos (cabello y uñas). De hecho, muchas veces las manifestaciones cutáneas (como la piel seca o la pérdida de cabello) pueden ser las primeras en alertar tanto al paciente como al médico de un posible desequilibrio tiroideo[2][3].
Las hormonas tiroideas desempeñan un papel clave en la regulación de la renovación celular de la epidermis, la actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas, y el ciclo de crecimiento del pelo, entre otros procesos[4][5]. Por ello, cuando los niveles hormonales son insuficientes, la piel, el cabello y las uñas sufren cambios característicos. En este artículo revisaremos de forma accesible pero rigurosa las principales manifestaciones dermatológicas del hipotiroidismo en adultos – incluyendo piel seca, mixedema, caída del cabello, cambios ungueales, entre otras – sus causas y opciones de manejo, con un lenguaje comprensible para pacientes.
Piel seca, fría y pálida (xerosis)
Una de las señales cutáneas más típicas del hipotiroidismo es la sequedad de la piel, conocida médicamente como xerosis. La piel de los pacientes hipotiroideos suele estar seca, áspera, engrosada, fría y de color pálido[6]. Varios factores contribuyen a este fenómeno: la disminución de las hormonas tiroideas reduce la actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas (lo que implica menor hidratación natural de la piel), y enlentece la renovación de la epidermis, provocando acumulación de células muertas (hiperqueratosis) que dan un aspecto escamoso o rugoso[7][8]. Además, la circulación cutánea se vuelve más lenta, ocasionando que la piel se sienta más fría al tacto y adquiera un tono pálido por vasoconstricción capilar[7][9].
No es raro que la ausencia casi total de sudoración agrave la sequedad; de hecho, en casos pronunciados la piel puede volverse extremadamente reseca e incluso cuartearse. Áreas como las palmas de las manos y las plantas de los pies pueden engrosarse y ponerse ásperas (lo que se denomina queratodermia palmoplantar) debido a esta acumulación de capa córnea[10][11]. En ocasiones severas, la piel seca del hipotiroidismo puede asemejarse a la ictiosis, con descamación en forma de escamas finas en piernas y brazos[12]. La sequedad suele acentuarse en clima frío y seco (por eso muchas personas hipotiroideas notan su piel peor en invierno) y tiende a agravarse con la edad[13].
Otra consecuencia llamativa es un sutil tono amarillento en la piel de algunos pacientes hipotiroideos[14]. Este color amarillento no se debe a ictericia hepática, sino a la acumulación de carotenos en la epidermis (carotenemia). Ocurre porque la disminución de hormona tiroidea enlentece la conversión hepática de betacarotenos en vitamina A, provocando depósito de estos pigmentos en la piel – especialmente en zonas ricas en grasa como palmas, plantas y pliegues nasolabiales[15]. A diferencia de la ictericia, en la carotenemia la esclerótica de los ojos permanece blanca. Este rasgo confiere a la piel un matiz ligeramente apagado o “piel pajiza”, que suele revertir al corregirse el hipotiroidismo[16].
Además de seca, la piel en el hipotiroidismo tiende a ser frágil. Puede haber una cicatrización lenta de heridas[17] y cierta tendencia a los hematomas (moretones) ante traumas mínimos[6], posiblemente por alteraciones en tejidos de soporte. Algunos pacientes también refieren picor o prurito en la piel, derivado principalmente de la sequedad intensa. En un estudio clínico con 460 pacientes hipotiroideos, la xerosis fue el signo cutáneo más frecuente, presente en aproximadamente 57% de los casos[18]. La buena noticia es que gran parte de estos cambios son reversibles con el tratamiento adecuado: la piel recupera gradualmente su hidratación y textura normal conforme se normalizan los niveles de hormona tiroidea[19].
Mixedema (hinchazón mucinosa)
Facies mixedematosa. El rostro abotagado y sin expresión de una paciente con hipotiroidismo avanzado, debido al mixedema generalizado. Obsérvese la hinchazón periorbitaria (párpados inflamados) y la piel seca, pálida y de apariencia “acolchada”. En el mixedema, a diferencia de otros edemas, la piel se siente firme y no deja fóvea al presionar con el dedo.
Otro hallazgo cutáneo clásico del hipotiroidismo es el mixedema, un término que describe la hinchazón dura y no depresible de la piel debida a la infiltración por mucopolisacáridos. En el hipotiroidismo prolongado, la dermis acumula cantidades excesivas de sustancias como ácido hialurónico y otros glicosoaminoglicanos, los cuales atraen agua y producen un edema denso en los tejidos[20]. A este tipo de edema se le llama mixedema o mucinosis cutánea, y confiere a la piel un aspecto inflamado, espeso y “muñeco” (a veces se describe como piel con textura de cera o masa).
El mixedema suele ser difuso, afectando a todo el cuerpo en grados variables, aunque puede notarse más en ciertas áreas. En la cara origina la típica facies hipotiroidea: facciones toscas, expresión apagada, párpados hinchados (edema periorbitario) y labios engrosados[21][22]. La nariz puede ensancharse por los tejidos blandos inflamados y la lengua volverse inusualmente grande y lisa (macroglosia) debido al depósito mucinoso en la mucosa oral[21][23]. Estas características dan al rostro un aspecto abotagado y poco expresivo. En las extremidades, el mixedema puede manifestarse como edema firme en manos, pies y piernas; la piel se siente gruesa y tensa. Es importante destacar que, a diferencia de la hinchazón causada por retención de líquidos de otra índole, en el mixedema no queda huella o fóvea al presionar la piel con un dedo[24] (es un edema no depresible).
El término “coma mixedematoso” se usa para referirse a la forma más grave de hipotiroidismo, precisamente porque estos pacientes presentan un mixedema marcado en todo el cuerpo junto con alteraciones sistémicas. Sin embargo, la mayoría de los pacientes hipotiroideos en tratamiento nunca llegan a ese extremo. Con la terapia de sustitución hormonal, el mixedema generalizado tiende a resolverse gradualmente: la piel pierde esa infiltración mucinosa y la hinchazón cede con el tiempo, mejorando también la apariencia facial[16].
Cambios en el cabello y alopecia
Las alteraciones en el cabello constituyen otra manifestación dermatológica importante del hipotiroidismo. La disminución de hormonas tiroideas afecta el ciclo capilar, resultando en un pelo de aspecto enfermizo: típicamente el cabello se vuelve seco, áspero, opaco y quebradizo, creciendo más lentamente de lo normal[25][26]. Muchos pacientes notan que su melena pierde volumen y brillo, y que el pelo se quiebra o parte con facilidad al peinarlo. Esto ocurre tanto en hombres como en mujeres, aunque es más evidente en quienes llevan el pelo largo.
Además de la mala calidad capilar, puede presentarse alopecia difusa, es decir, caída de cabello generalizada. Los pacientes hipotiroideos a menudo refieren una pérdida notable de pelo en el cuero cabelludo, a un ritmo mayor de lo habitual, lo que lleva a un afinamiento o disminución de la densidad capilar[18][26]. Un estudio clínico encontró caída del cabello en alrededor del 42–46% de los pacientes con hipotiroidismo[18]. Esta alopecia no cicatricial suele ser reversible: el cabello suele volver a crecer cuando el hipotiroidismo se trata correctamente, aunque puede tomar varios meses recuperar completamente la densidad debido al ciclo de crecimiento piloso.
Un signo muy característico (aunque no siempre presente) es la pérdida del tercio externo de las cejas, conocida como signo de Hertoghe o madarosis. En algunos pacientes, especialmente con hipotiroidismo de larga evolución, se observa que la “cola” de las cejas está despoblada o más rala[26]. Esta manifestación puede pasar desapercibida, pero para los dermatólogos y endocrinólogos es un indicio sutil de disfunción tiroidea. Del mismo modo, puede haber pérdida de vello en otras áreas corporales, incluyendo pestañas o vello corporal fino[27], aunque la cejas son lo más evidente.
La combinación de cabello seco + caída del cabello + cejas ralas puede ser muy angustiante estéticamente. Afortunadamente, al igual que la piel, el pelo suele mejorar con el tratamiento hormonal. Tras iniciar la terapia con levotiroxina, el cabello tiende a recuperar su textura normal (más suave y brillante) y la caída excesiva se detiene en unos meses, permitiendo que rebrote cabello nuevo. Mientras tanto, medidas de cuidado capilar (como evitar tintes agresivos o calor excesivo) pueden ayudar a minimizar el daño al cabello frágil. En casos de pérdida muy marcada, puede ser útil la valoración por un especialista – un dermatólogo con experiencia en trastornos capilares, como Dr. Víctor Pinos, dermatólogo en Quito, por ejemplo – para apoyar el tratamiento con recomendaciones específicas sobre el cuidado del cabello y opciones cosméticas durante la recuperación.
Alteraciones en las uñas
Las uñas también reflejan el efecto del hipotiroidismo sobre las faneras (estructuras cutáneas). En el adulto hipotiroideo típico, las uñas crecen de forma más lenta de lo habitual y tienden a volverse quebradizas y frágiles[28]. Los pacientes pueden notar que sus uñas están delgadas, se rompen o se descaman con facilidad, y pueden presentar estrías transversales (pequeñas líneas u ondas a lo ancho de la lámina ungueal)[28]. Esta fragilidad ungueal se debe a que la desaceleración metabólica afecta la matriz ungueal que produce la uña, resultando en una queratina de menor calidad.
En algunos casos, las uñas pueden incluso desprenderse parcialmente del lecho (lo que médicamente se denomina onicólisis cuando la parte distal de la uña se separa)[28]. Este signo, aunque no muy común, se ha asociado con el hipotiroidismo no controlado en la literatura dermatológica[29]. Un artículo de revisión reciente confirmó que la onicólisis junto con las uñas delgadas de crecimiento lento son hallazgos frecuentes en pacientes hipotiroideos[29]. Los cambios ungueales pueden tardar en revertir, ya que la uña necesita varios meses para renovarse por completo; sin embargo, con el tratamiento adecuado de la tiroides, la salud de las uñas mejora gradualmente (las nuevas uñas tienden a salir más fuertes). Durante el proceso de recuperación, el uso de endurecedores, una buena hidratación de cutículas y proteger las manos de traumatismos puede ayudar a manejar las uñas quebradizas.
Otras manifestaciones dermatológicas asociadas
Además de los cambios directos explicados arriba, el hipotiroidismo – especialmente cuando es de origen autoinmune (tiroiditis de Hashimoto) – puede asociarse a otras condiciones dermatológicas. Esto se debe a que las enfermedades autoinmunes tiroideas a veces coexisten con otras enfermedades autoinmunes que afectan la piel. Por ejemplo, el vitíligo (manchas blancas por pérdida de pigmento) es más frecuente en personas con disfunción tiroidea autoinmune[30]. De hecho, se estima que hasta un 30–60% de los pacientes con vitíligo presentan anticuerpos tiroideos o alteraciones tiroideas concomitantes[31]. Otra condición asociada es la alopecia areata, un tipo de pérdida de cabello en parches por mecanismo autoinmune, cuya prevalencia también es mayor en pacientes con tiroiditis de Hashimoto[30]. Asimismo, algunos casos de urticaria crónica (ronchas recurrentes en la piel) se han vinculado con autoinmunidad tiroidea; es decir, personas hipotiroideas pueden experimentar urticaria o dermografismo con más frecuencia que la población general[32]. Estas asociaciones no implican que el hipotiroidismo cause directamente dichas enfermedades, sino que comparten una predisposición inmunológica común.
En cuanto a manifestaciones cutáneas metabólicas, es relevante mencionar que el hipotiroidismo suele cursar con hipercolesterolemia (niveles elevados de colesterol en sangre). Esta alteración lipídica puede dar lugar, a largo plazo, a depósitos de colesterol en la piel conocidos como xantelasmas – pequeños parches amarillo-claros en los párpados. Los xantelasmas son depósitos benignos pero indicativos de colesterol alto, y se han observado en pacientes con hipotiroidismo no tratado[33]. Por fortuna, al normalizarse la función tiroidea y mejorarse el perfil lipídico, suele disminuir el riesgo de desarrollar xantelasmas.
Otras manifestaciones menos comunes descritas en la literatura incluyen la queratosis pilaris (pequeñas protuberancias ásperas en la piel, comúnmente en brazos y muslos, debidas a acumulación de queratina en los folículos) y cambios vasculares como el livedo reticularis (moteado violáceo en la piel por circulación lenta)[34]. Sin embargo, estos son hallazgos inespecíficos y no ocurren en todos los casos.
En resumen, la piel del paciente hipotiroideo puede mostrar un amplio espectro de cambios: desde lo más habitual (piel seca, engrosada, cabello y uñas frágiles, edema) hasta condiciones asociadas por causas inmunológicas o metabólicas. Cada paciente es distinto, y no todos desarrollan todas las manifestaciones mencionadas, pero reconocer estos signos en la piel es importante para un diagnóstico temprano y un manejo integral.
Tratamiento y cuidados de la piel
El pilar fundamental para revertir las manifestaciones cutáneas del hipotiroidismo es tratar la causa subyacente, es decir, corregir el déficit hormonal. El endocrinólogo típicamente recetará levotiroxina (hormona tiroidea sintética) en la dosis adecuada hasta normalizar los niveles de T4 y TSH. Con un buen control del hipotiroidismo, la mayoría de los problemas cutáneos mejorarán o incluso desaparecerán en el transcurso de semanas a meses[35][19]. Por ejemplo, la piel recobrará humedad y temperatura normales, el mixedema se resolverá gradualmente, el cabello empezará a crecer más saludable y las uñas nuevas saldrán más fuertes. Es importante tener paciencia, ya que algunos cambios (como el cabello o las uñas) pueden tardar varios meses en recuperarse por completo debido a sus ciclos de crecimiento. Mantener controles periódicos con el médico para asegurarse de que la función tiroidea esté bien equilibrada es clave.
Mientras el tratamiento sistémico hace efecto, existen medidas locales y cuidados dermatológicos que pueden ayudar al paciente a sobrellevar los síntomas cutáneos. Una rutina de hidratación diaria es fundamental: se aconseja aplicar cremas o ungüentos emolientes después del baño, cuando la piel aún está algo húmeda, para atrapar la humedad. Ingredientes como la urea, glicerina o vaselina son útiles para combatir la xerosis. También se recomienda evitar jabones muy agresivos o agua excesivamente caliente al asearse, ya que empeoran la resequedad; en su lugar usar limpiadores suaves y baños tibios. Para las áreas de hiperqueratosis (por ejemplo, engrosamiento en plantas y palmas), pueden usarse cremas exfoliantes suaves con ácido láctico o salicílico, según indicación médica.
En cuanto al cabello, se sugiere un manejo delicado: usar champús neutros, evitar el calor intenso de secadores o planchas, y no someter el pelo frágil a tintes o tratamientos químicos fuertes hasta que mejore su resistencia. Si la caída de cabello es muy pronunciada, el dermatólogo podría evaluar tratamientos complementarios temporales (como lociones fortalecedoras, suplementos nutricionales específicos o minoxidil tópico) para estimular el crecimiento, aunque el eje principal seguirá siendo corregir la hormona tiroidea. Igualmente, para las uñas quebradizas se pueden usar endurecedores de uñas y mantenerlas cortas para prevenir roturas dolorosas.
Dado que algunas manifestaciones cutáneas pueden generar mucha incomodidad o dudas estéticas, es recomendable la evaluación por un dermatólogo como complemento al manejo endocrinológico. El dermatólogo podrá indicar tratamientos tópicos u otras intervenciones para aliviar síntomas específicos (por ejemplo, cremas con corticoides o antihistamínicos si hay picor intenso, terapia de luz para vitíligo, infiltración de corticoides en áreas de alopecia areata, etc., en caso de enfermedades asociadas). Además, un especialista en piel – como Dr. Víctor Pinos, dermatólogo en Quito – tiene la experticia para diferenciar qué alteraciones cutáneas provienen del hipotiroidismo y cuáles pudieran indicar otras afecciones dermatológicas concurrentes[36]. Este enfoque multidisciplinario garantiza un tratamiento integral: controlando la tiroides y al mismo tiempo atendiendo la salud de la piel, cabello y uñas del paciente.
Conclusiones
En adultos con hipotiroidismo, la piel actúa como un “espejo” externo de los cambios internos del metabolismo. Manifestaciones como la piel seca, fría y amarillenta, el edema mixedematoso, la caída difusa del cabello, la pérdida de la cola de las cejas y las uñas frágiles constituyen un cuadro cutáneo característico de la deficiencia tiroidea. Aunque puedan ser molestas, la mayoría de estas alteraciones mejoran sustancialmente con el tratamiento hormonal adecuado, recuperando el paciente su estado cutáneo normal. Es importante que los pacientes conozcan estos signos y comprendan que forman parte de la enfermedad, pero que tienen solución. Asimismo, ante cambios dermatológicos inusuales, siempre se debe considerar la función tiroidea como posible causa de fondo. En caso de dudas o molestias significativas, buscar apoyo en profesionales de dermatología y endocrinología ayudará a manejar de forma óptima tanto la salud sistémica como la calidad de vida de la piel.
Bibliografía
- Escobar, C.V. Manifestaciones cutáneas de enfermedad tiroidea. Asociación Colombiana de Dermatología – Asocolderma. 2018.[6][37]
- Manual Merck (MSD), Versión Profesional. Hipotiroidismo – Signos y síntomas dermatológicos. Merck & Co., última actualización 2022.[23]
- Wright, D. Manifestaciones cutáneas de tiroideopatías. Manual Digital de Dermatología, Universidad Austral (Argentina), 2025.[38][26]
- Keen MA, Hassan I, Bhat MH. A clinical study of the cutaneous manifestations of hypothyroidism in Kashmir Valley. Indian J Dermatol. 2013;58(4):326[18].
- Alcázar Lázaro V, Aguilar Martínez A. Alteraciones dermatológicas asociadas a hipotiroidismo. Endocrinol Nutr. 2013;60(6):345-347[8][16].
- Cohen B, Cadesky A, Jaggi S. Dermatologic manifestations of thyroid disease: a literature review. Front Endocrinol (Lausanne). 2023;14:1167890. doi:10.3389/fendo.2023.1167890.
- 1. Escobar, C.V. Manifestaciones cutáneas de enfermedad tiroidea. Asociación Colombiana de Dermatología – Asocolderma. 2018.[6][37]



